
No fue una idea. Fue una revelación divina.


La chispa de esta iniciativa no nació de una estrategia, sino de una revelación divina. Dios le reveló a Reynalda el propósito de crear este movimiento para alimentar a aquellos que no tienen qué comer.
Junto a Reynalda, Daniel fue pieza fundamental para organizar y llevar a cabo la misión en las calles. Su corazón dispuesto para servir ha transformado innumerables vidas.